Detrás de un comienzo hay un The End. Ese momentazo de la película en el que pueden suceder dos cosas: que desees un continuará, que te hayas quedado en shock sin haber entendido de qué iba, o que despiertes y descubras que te perdiste el final.

Detrás de un comienzo hay un final. Y es justo ahí, ese instante de unión entre los dos periodos, cuando algo se transforma y empieza un proceso del que aún no eres consciente.

Detrás de un proyecto, empresa o viaje interior hay una historia.

La mía es de pérdida. De un volver a nacer con el corazón roto. Pero creo que mis pasos pueden servirte para descubrir que quizás, sin darte cuenta, estés resurgiendo en algo que te hará muy feliz, aunque sea lento y doloroso.

TIEMPO DE DUELO

Cúrate, de lo que sea que te haya pasado. Permite ese tiempo de tristeza profunda, de miedo, de esa sensación de tener que volver a aprender a caminar. Durante ese tiempo sentirás que estás perdiendo los días, pero lo cierto es que estás permitiendo que tu cuerpo recupere una energía que no puede ir al 50% en el comienzo de la partida. Esta nueva oportunidad te necesita al 100%.

Necesitas comprender, aceptar, aprender qué te está pasando.

Me despidieron y me separé, y ambas cosas de la mano. Durante el primer año sufrí el ver que una mañana me despertaba en un mundo irreconocible para mí, con personajes que se me presentaban borrosos. Compañeros y familia que habían sido mi pilar y que, de pronto, ya no tenía a mi lado. Arrasador para una persona tremendamente emocional. El segundo año fue de cura. De lamer mis heridas, de recuperar la seguridad en mí misma, de encontrar todo eso que era, las capacidades, las ganas. Sin darme cuenta había perdido la confianza y esto no me permitía encontrar alternativas y retomar una vida que se me presentaba excesivamente desconocida. Entonces me dejé llevar. Pedí ayuda profesional y me cuidé. Me mimé mentalmente.

Mímate mentalmente y deja que el tiempo te vaya marcando el ritmo, Reconquístate.

Enamórate de ti.

Peguemos las piezas. Reconstruye + te

Y hazlo sin prisa.

Cuando restauramos, hay un tiempo de observación, de entrar en contacto con la pieza, de conectar o re-conectar. Y no somos muy distintos cuando el tiempo y las experiencias nos han desgatado.

QUÉ MÁS SOY

Y mientras lo haces te irán surgiendo un sinfín de dudas y preguntas. Te vendrán ideas a la cabeza, empezarás a leer, a preocuparte por conocerte. A quererte bonito.

Y descubrirás todo eso que eras además de los estudios que un día decidiste realizar, o el trabajo que llevas haciendo durante más de una década, o tus hijos, amigos, familia. Descubrirás a esa persona que hay detrás de esa no rutina y salida zona de confort a la que te has visto obligada visitar. Ese es el momento del orgasmo. Justo el instante en el que te sueltas un “¿y tú dónde andabas todo este tiempo?”

“¿y tú dónde andabas todo este tiempo?”

De pronto eres capaz de hacer cosas que jamás hubieses imaginado. Sin darte cuenta has ido entrenando durante el periodo de duelo y, aunque no eras consciente, estabas creciendo. Habías ido gateando justo a ese momento de descubrimiento increíble. Y ahí empiezan las mariposas, las noches sin dormir, las ganas de volver a verte. Empieza de nuevo el amor.

Y cuando pase esto, cuando te encuentres admirando a la personita en la que te estás convirtiendo en el espejo, estás preparado para empezar a construir.

Te estarás enamorando…

IDEAS LIMITANTES

Has entrenado duro, has cosido tu corazón y reconvertido en una persona nueva. Huye de lo que te limita o te frena. Da igual que sea familia, pareja o esa voz interior que vive acojonada.

Sí puedes. No existe ese muro, que nos encargamos de construir durante toda una vida, hecho con la comodidad, la economía, las facturas y lo que medio mundo entiende como “normalidad”

Si piensas vivir con los pies encima, de la mesa viendo la película de Antena 3 los sábados por la tarde, entonces sí, entonces sigue el camino marcado. Ese del trabajo de siempre. Deja tus sueños para esa otra vida que no vamos a tener…. Y sigue pensando en la nómina.

Pero si lo que te mueve es tu plan, ese que ha surgido de la gran ostia de tu vida, ese que apareció cuando sufrías en un puesto de trabajo o mientras recogías tu corazón roto, entonces vamos a por él.

HAZ TU LISTA

Haz tu lista de gastos “por narices” (así los llamo yo). De los que no podemos huir, y suma. Esta parte es la más complicada, porque es la que más te hace dudar. Y si… y si no llego, y si no puedo y si no consigo… ahí lo tenemos, el «y si» asesino de sueños.

Haz tu lista y busca la manera de cubrir las necesidades básicas, CONTRUYE tu colchón, elimina gastos innecesario, cambia formas de vida y empieza a acostumbrarte a vivir en un convento de clausura durante un tiempo. Porque no creo en la suerte y sí en el tiempo. Entonces subirás lentamente y tendrás que estar entrenado en una nueva forma de vida que, por cierto, es increíble. Esa del menos es más.

MENOS ES MÁS

No es la cantidad, es la calidad y esto en todo…

No es cuánto me quieres, es cómo me quieres. No es cuánto tengo, es cuánto soy.

Somos coleccionistas en potencia. Una mañana me levanté a menos euros en la cuenta. Ese instante en el que sabes que toca levantar el teléfono y pedir ayuda. Lo cierto es que acostumbrarte a reducir gastos, a una cierta edad, es complicado. Siempre crees que irás de menos a más y no al contrario. Y cuando esto, ocurre superado los 40, el aprendizaje es más doloroso. Es empezar a andar cuando ya se supone que corrías maratones.

Pero es lo que ocurre con las caídas, que no las ves venir y cuando quieres darte cuenta ya vas tarde. Y esto, combinado con un periodo de negación increíble en el que crees que al despertar todo volverá a ser como antes, hace un cóctel de esos que rascan la garganta. Así fue mi proceso…

Hasta que un día me levanté y descubrí que había aprendido a restar para multiplicar. A quitar de mi lista de necesidades para quedarme con los imprescindibles por narices.

Dejé de salir, de comprar ropa, maquillajes y demás objetos adictivos y me centré en vivir con un menos es más que llevé a todos los aspectos de mi vida. Menos personas en la lista, más calidad en los que se quedaron… y esto ayuda. Porque para empezar a luchar por tus sueños debes de rodearte de personas que se alegren, que te empujen, que te ayuden, que compartan tus pequeños logros. Y esto, siento aguarte la fiesta, también es limitado. No te engañes. Y no estás para malos deseos o charlas en las que te digan que te busques un trabajo. No estás para ser el cotilleo de grupo en el que se hable de que se te fue la cabeza, de que andas perdido. Necesitas gente a tu lado que te admire mientras te transformas.

Saldrás de cada etapa cuando estés preparado

No tengas prisa por terminar el trabajo. Disfruta del camino, de ver cómo avanzas cada día, de tus pequeñas victorias, de tus primeros proyectos, ventas o clientes. Saborea, y no te asustes cuando el pasado venga a visitarte, porque lo hará en forma de nostalgia. Echarás de menos mucho de lo que eras entonces, de lo que tenías y de con quién lo compartías, porque el miedo, ese que llega de la mano de lo desconocido, nos lleva a retornar a ese otro mundo del que venimos. Y esta sensación vendrá, se irá y se superará cuando llegue el momento. No te asustes, no huyas de ella, pero tampoco te quedes recreándote. Ser consciente de que todo eso que eras está ahí, es importante. Revivir momentos, e incluso retomar preguntas que se han quedado sin respuestas, es normal, pero El saber que está ocurriendo, el ser consciente, te ayuda a pasar al siguiente nivel.

No arrastres la tristeza. Piensa que todo periodo llegó para enseñarte algo.

Me ha costado muchos años agradecer cada etapa que he vivido y descubrir que todo necesita su tiempo.

Comenzar un proyecto con daños emocionales no me permitía cumplir mis expectativas… iba por el mundo a medias. Esperar, y que te enseñen a hacerlo, es la mejor de las inversiones, porque esto te permitirá CREER.

ASESÓRATE

Pide ayuda. Ahora que has sido capaz de levantar la cabeza del suelo y mirar directamente a los ojos, con esa fuerza recuperada, pide ayuda.

Busca a personas que hayan pasado por tu misma situación y que se hayan convertido en emprendedor@s. Pero no olvides seleccionar adecuadamente esa inspiración, porque no todo vale.

Cada zapato tiene su pie. No todos los casos te van a servir. Y esto lo hago extensible a todas las facetas de tu vida. Cuando nos rodeamos de personas que nos influyen, cuando hacemos nuestra lista de favoritos (en desconocidos que muestran su vida a través de la redes)… vemos la perfección y esto nos hace retroceder del camino que habíamos recorrido. Quédate donde te digan… ¡ahí estuve yo!

PASITO A PASITO (suave, suavecito…)

Empezamos muy poco a poco. En la terraza de mi casa y, en muchos momentos, regalando el trabajo, porque lo único que necesitaba era estar. Que tuviera la oportunidad de trabajar, de ir creciendo profesionalmente, de aprender. El ensayo/error debe de estar presente en nuestras vidas ¡sin miedo! Equivocarse es la oportunidad de aprender, pero necesitas preciosamente eso: la oportunidad de estar.

Mete la cabeza a través de todo eso que eres. No te dejes nada en el tintero. Muestra ese tod@ tú con energía. Si vas a ir a medidas, no vayas…

Un día me senté con la asesora del CADE que me habían asignado. Te recomiendo que empieces por ir, que te cuentes, que les cuentes. Cuando verbalizas los sueños, cogen fuerza y mientras los trasladas y te vas escuchando, te lo vas creyendo un poco más y encuentras respuestas a formas de llegar a todo eso que quieres ser y que no tenías antes de comenzar aquella conversación.

Ese día empezaron a aflorar ideas, diversificación de un proyecto que había llegado por casualidad. Al llegar a casa, empecé a escribir. A anotar pros y contras. A valorar y medir las posibilidades. Lloré, porque eché de menos mucho de la persona que había sido hacía unos años, con esa fuerza arrolladora, y me permití estar triste y asustada durante unas semanas, porque mientras lo hacía estaba creciendo.

CREE EN TI

Y en esto andamos. Recuperar la confianza en mí misma ha sido muy complicado (es algo que aún está en la sala de curas). En estas últimas semanas he descubierto el motivo de que un día dejara de creer… menudo remolino de emociones. Buenas, por encontrar lo que me estaba bloqueando, y malas, porque he sumado decepciones y algunos latigazos de frustración y rabia por no haber sabido resolver algunas situaciones justo cuando estaban ocurriendo. Pero esta es la vida, sin manual. Todo un espectáculo…

Así que ahora me levanto cada mañana dando las gracias por estar en este ahora, reflexionando sobre las experiencias, viviendo de manera consciente cada instante y… disfrutando del camino.

Y no se está nada mal…

¿Qué te parece para empezar a construir-te?

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1 comentario

  1. Martina dice:

    Gracias infinitas por tu post 🙏🏻🙏🏻
    Es sincero, honesto, puro pero sobre todo positivo, alentador e inspirador…
    Invita a la aceptación, a la reflexión y a la acción… modos claves para afrontar la vida en mi humilde opinión.
    A mi me ha dado un subidón al leerlo y me ha dado un gran empujón para seguir con mi proyecto Conocete y Brilla que ya conoces un poco.
    Graciassssssss de corazón!!’n

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